La Vida del Hermano Norbert (John McAuliffe 1886-1959)


Esta biografía recoge de manera franca y directa los testimonios de muchas personas que estuvieron en contacto con el Hermano Norbert: Hermanos de comunidad, antiguos alumnos y colaboradores en la misión. La inmediatez de estos testimonios nos ofrece la imagen de un santo real, de carne y hueso, sometido como todos nosotros a las inclemencias de cada día.

El 19 de mayo de 2018 la iglesia declaraba Venerable al Hermano Norbert. Para los Hermanos del Sagrado Corazón significaba contar con la “figura extraordinaria de un educador completamente entregado al servicio de la evangelización y de la promoción humana”. Hasta entonces pocos habíamos oído hablar de él, y menos en los países de habla hispana donde era casi un perfecto desconocido, a pesar de que pasó prácticamente un año entre nosotros cuando hizo el noviciado mayor en Rentería en 1930 bajo la supervisión del maestro de novicios de la época, el legendario Hermano Arthème.

Si tuviéramos que reivindicar tres modelos para la vida de los Hermanos del Sagrado Corazón, serían sin lugar a dudas el Padre Andrés Coindre, el Hermano Policarpo y el Hermano Norbert. Cada uno responde a una faceta de nuestro apostolado. Si el Padre Coindre es el fuego de la pasión por Dios, el Hermano Policarpo es la regularidad de la vida religiosa. El Hermano Norbert, en cambio, añade una vertiente más moderna a la vida de los Hermanos. Hay muchos que dicen que uno no puede ser santo gestionando obras educativas porque la santidad es contraria a las reivindicaciones salariales, las batallas con los proveedores y las guerras dentro del claustro. La vida del Hermano Norbert es una afirmación de lo contrario. Supo ser santo conviviendo con las preocupaciones de gestionar colegios donde el dinero no llegaba para todo, seminarios en los que casi había que pedir limosna para dar de comer a los alumnos y comunidades religiosas donde las debilidades humanas eran, como siempre, demasiado humanas.

Nadie como él podría haber proclamado que su apego a la meditación y a la vida contemplativa le impedía mezclarse con los hombres. El Hermano Norbert era perfectamente consciente de que hay dos lujos que no se pude permitir un Hermano del Sagrado Corazón. El primero es dejar a los hombres de lado, olvidarnos de que los pobres están siempre esperando tras la puerta que abrió el Padre Coindre. El segundo, tan importante como el primero, es pensar que podemos llegar a los hombres sin pasar primero por Dios. Cuando le preguntaron al Hermano Norbert qué hacía durante tantas horas en la capilla, respondió: “Simplemente estar sentado y dejar que el amor de Dios te llegue desde el sagrario”.

H. Javier

 

Recent Posts
Contacto

Not readable? Change text. captcha txt

Start typing and press Enter to search