Andrés Coindre y la Educación V: Consejos de los filósofos paganos

“Venid, padres ciegos, y ved a esta juventud que no ha recibido más que una educación negligente e irregular. Si en esta materia no creéis a [los] predicadores evangélicos, permitidme que os instruya por la boca de los filósofos de la antigua Grecia. Escuchad sus lecciones, dignas de los Padres de la Iglesia. Aristóteles y Platón son quienes, desde el seno de las tinieblas del paganismo, van a hacer estallar vivas luces ante vuestros ojos.

 

Separad [de vuestros hijos], os dicen, a los esclavos y a los criados, cuyos ejemplos y palabras pueden resultarles perjudiciales. Prohibid a la juventud toda lectura de comedia y todo espectáculo. Que se destierre de las ciudades toda pintura, toda escultura, todo tapiz que ofrezca a su mirada alguna imagen indecente o peligrosa; y si los obreros, incluso los más trabajadores, no quieren avenirse a la sabiduría de estas normas, que los magistrados les obliguen a llevar a otra parte su funesta habilidad. Que en una ciudad, siguen diciendo, todo enseñe e inspire la virtud: inscripciones, cuadros, estatuas, juegos, conversaciones familiares; que, con todo lo que golpea ojos y oídos, se forme una especie de atmósfera y ambiente saludables que se insinúen imperceptiblemente en el alma de los niños y que, ayudados y apoyados por la instrucción de los maestros, les alcancen, desde la más tierna edad, el amor al bien y el gusto por las cosas honestas.

 

Ahora bien, hermanos, enrojezcamos aquí mismo por el horroroso contraste de nuestras obras respecto a la sabiduría de estos preceptos que el paganismo nos ha dejado. ¿Qué veis hoy día en el seno de las familias y en el recinto de nuestras ciudades, sino un montón monstruoso de objetos propicios para adular las pasiones y alimentar la codicia de la juventud? ¿Acaso no se desprende de nuestros usos y palabras un aire contagioso y pestilente que exhala por doquier un olor de muerte?

 

De vosotros, de vuestras palabras es de donde ellos han aprendido lo que debían ignorar toda su vida; por el contagio de vuestros escándalos es por lo que se han convertido en viciosos incluso antes de saber qué es el vicio”.

 

[Manuscrito 64]

REFLEXIÓN SOBRE EL TEXTO:

 

En la misma línea que en los textos ya publicados el Padre Andrés Coindre sigue alertando sobre los peligros que amenazan a los niños y a los jóvenes. En este caso usa el recurso de acudir a filósofos paganos, de modo que aquellos que menosprecian el Evangelio no puedan refutar el origen de estas advertencias y amonestaciones. Quiere también transmitir que lo que está diciendo es tan básico que incluso precede a Cristo y se puede llegar a ello por el sólo uso de la razón (sin la necesidad de la fe revelada).

 

Sus palabras nos chocan y nos parecen muy duras. No estamos acostumbrados a que nadie nos eche en cara nuestras negligencias ni nos señale nuestros fallos. Podemos tener la tentación de tomar una postura defensiva ante estas palabras del Padre Andrés que nos cuestionan. Sin embargo ¿le falta razón?

 

Se habla extensamente de una crisis de valores en la sociedad (sobre todo en la cultura occidental) pero nadie piensa en la causa de esa crisis o en nuestra responsabilidad en la misma. En general vivimos en una cultura permisiva, donde niños y jóvenes reciben todo tipo de influencias que no son buenas para ellos. Sin embargo parece que nadie se cuestiona nada.

 

Revisemos con el Padre Andrés Coindre la sabiduría de los antiguos filósofos y descubriremos nuestro atraso educativo y moral, a pesar de tantos avances técnicos.

Recommended Posts

Dejar un comentario

Contacto

Not readable? Change text. captcha txt

Start typing and press Enter to search