Efemérides de Agosto

5 de agosto de 1816: André Coindre se hizo miembro de la Sociedad de la Cruz de Jesús.

A los 29 años el Padre Andrés se unió a un grupo de sacerdotes “misioneros diocesanos” que tenían su sede en una de las casas de la antigua cartuja de la parroquia de San Ireneo de Lyon (parroquia donde ya residía el Padre Andrés como vicario). Esta asociación, a las órdenes del Cardenal Fesch, fue puesta bajo la advocación de San Ireneo y se inauguró el 4 de agosto de 1816, festividad de Santo Domingo.

Los misioneros de Lyon, según sus Estatutos, se ligaban con un doble voto: obediencia al arzobispo y estabilidad perpetua en la sociedad; pero el Padre Coindre, al igual que varios de sus compañeros, no se comprometió con ningún voto pues siempre anheló conservar plena libertad de acción. Perteneció a esa congregación desde 1816 hasta junio de 1822.

 

20 de agosto de 1841: Dimisión del Padre Francisco Coindre como Superior General.

Tras la muerte del Padre Andrés Coindre en 1826, le siguió como Superior General su hermano Francisco Vicente Coindre, también sacerdote. Éste tuvo un gobierno con muchas dificultades y terminó renunciando en 1841. En esas circunstancias fue elegido como Superior General el Vble. Hno. Policarpo (primer Hermano en ocupar este cargo), función que desempeñó hasta su muerte en 1859. Compartimos la carta de renuncia del Padre Francisco Vicente, dirigida a los Hermanos:

 

Amadísimos Hermanos:

Desde hace unos cuantos años, siempre dirigí mis esfuerzos a organizarles, de manera que se gobernaran ustedes mismos; en repetidas ocasiones había solicitado a Mons. de Bonald ser exonerado de esta carga, pero su Excelencia no lo quiso.

Al ver, ahora, que el noviciado de Paradis va por buen camino, y el buen espíritu de los que dirigen esa casa, todo me hace suponer que su pequeña Congregación prosperará; esos son los deseos más vehementes y más ardientes de mi corazón; sólo me queda una pena, y es que, a pesar de mis esfuerzos –puedo afirmarlo– de mis sacrificios de toda índole, no conseguí todo cuanto mi corazón deseaba hacer para su prosperidad, pero ello me induce a pensar que la Providencia no ha querido concederme esta satisfacción; sin duda, hubiera sido demasiado grande para mí, ya que, quien es bueno para pergeñar una obra, no lo es siempre para perfeccionarla y pulirla; debido a ello, y persuadido, como estoy, de que hice todo lo que me era posible, es bueno que me retire.

Lo saben ya, se lo he repetido una y otra vez: es preciso, les decía, que se gobiernen ustedes mismos, que quien les mande esté sometido a las mismas Reglas y Estatutos que los demás, que él mismo experimente sus dificultades, a fin de que todo sea también conforme al espíritu de la Iglesia.

Por tanto, con miras al bien común, y buscando su prosperidad, depongo mi autoridad como Superior General entre ustedes, dejándola en manos de nuestro actual primer Asistente, Hno. Policarpo; deseo que el espíritu de Dios le acompañe siempre, que la unión entre él y sus Hermanos sea perfecta, que la firmeza se una a la bondad de su carácter, a fin de que el Superior, al mismo tiempo que hace fácil la obediencia, la haga respetar; y que el inferior, por su docilidad y deferencia, haga cada vez más soportable la carga de la autoridad.

Adiós, mis queridos Hermanos; ustedes, por quienes he pasado veinte años de mi vida sin otra ambición que la de verles triunfar y prosperar; ustedes, a quienes siempre he llevado en mi corazón; ustedes, por quienes no existen sacrificios que no me haya impuesto, privaciones que no haya padecido, fatigas que no haya soporta­do, penas e inquietudes que no haya disimulado. Adiós; rompo, en este momento, los lazos de autoridad que me unían a ustedes; me reservo, en cambio, los lazos de caridad, de los que nunca les dispensaré. En el Corazón de Jesús los interpelo a todos; en ese Corazón recordarán al que durante tanto tiempo han llamado su Padre y que será siempre su amigo.

(Se leerá la presente a todos los Hermanos después de haberla leído en capítulo general, pero únicamente después del retiro).

 

21 de agosto de 1801: Nacimiento y bautismo del Hno. Policarpo

El acta de nacimiento fechada el “cuarto día del mes de Fructidor, año noveno de la República francesa” (según el calendario impuesto por la revolución) y firmada en La Motte en Champsour, dice así

Acta de nacimiento de Jean Hippolyte Gondre, nacido el día tres de dicho mes a la una de la tarde, hijo de Jean, albañil domiciliado en La Motte, y de Victoire Gonsalin. Se constata que la criatura es un varón. Primer testigo, François Pascal, hijo; segundo testigo, Joseph Marron. Ambos son labradores con domicilio en Les Héritières, aldea de este municipio. Verificado conforme a ley por nos, Pierre Escalle, alcalde de La Motte, ejerciendo las funciones de oficial público del estado civil.

 

25 de agosto de 1837: Se le concede al Hermano Policarpo el certificado de moralidad para poder ejercer las funciones de profesor en Vals.

CERTIFICADO DE BUENA CONDUCTA para ejercer la profesión de maestro

Nos, alcalde del municipio de Vals, junto a Le Puy, distrito de Le Puy, departamento de Haute-Loire, en base al testimonio que nos han proporcionado los Sres. Martin Maurice, Voisin Victor y Béraud Baptiste, miembros del Concejo, que el Sr. Jean Hippolyte Gondre, nacido el 21 de agosto de 1801 en La Motte, distrito de Gap, departamento de Hautes-Alpes y domiciliado en nuestro municipio desde el 30 de septiembre de 1830, tiene buena conducta y buenas costumbres y es digno de dedicarse a la enseñanza; le hemos remitido, de conformidad con el art. 4 de la ley del 28 de junio de 1833 sobre la instrucción primaria, el presente certificado para que le sirva conforme a ley.

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