Un milagro de solidaridad en Vanuatu

En Oceanía, en el archipiélago de Vanuatu, en la isla de Tana, en la localidad de Lowanaton, los Hermanos del Sagrado Corazón dirigimos una escuela técnica. Esta obra se vio profundamente afectada cuando, en marzo de 2015, el archipiélago recibió el impacto del ciclón tropical severo PAM. El mismo es considerado como el mayor desastre natural en la historia de Vanuatu. El Hno. Antonio López García Nieto, de origen español, es misionero en Vanuatu desde hace muchos años y nos cuenta el estado de situación actual, a casi dos años de la tragedia:

Mi tarjeta de Navidad del año pasado consistía en una foto de mi clase con la Sagrada Familia delante de un edificio destruido por el ciclón PAM. Imagen de destrucción y desolación que representaba lo vivido en 2015. En 2016, hemos elegido sacarnos la foto delante del nuevo edificio administrativo que está ya casi terminado puesto que este año que pronto toca a su fin se ha caracterizado por la reconstrucción.

 

Cuando hablo de reconstrucción y de consolidación, me vienen enseguida a la mente las palabras solidaridad, cooperación, unión, apoyo, ayuda mutua, hermandad, fraternidad… Estas palabras y muchos otros sinónimos se cruzan en mi cabeza para expresar lo vivido en 2016. Y detrás de estas palabras hay un gran número de personas, muchas de ellas conocidas por mí, pero otras también anónimas, que han estado presentes, de una manera o de otra, en mi vida en este año que se termina. Es por lo tanto para mí un deber de justicia dar cuenta de lo que hemos hecho y de lo que aún nos queda por hacer.

 

Construcción, reconstrucción, consolidación. Tres palabras que he tenido que utilizar a menudo y que aún sigo utilizando.

 

En 2016 he tenido que conjugar mi trabajo educativo con el seguimiento de tres equipos de obreros que han trabajado en las obras. La mayor de ellas, en la que estaban implicados 5 obreros, ha sido la construcción del nuevo edificio administrativo que sustituirá a los módulos totalmente destruidos en los que se encontraban los despachos antes de la llegada de PAM. Hoy por hoy, este edificio está casi terminado y no faltan más que los fluorescentes por instalar y algunos retoques en la pintura (es el que aparece en la tarjeta). Para el comienzo de curso en febrero de 2017, normalmente podremos ya utilizarlo.

 

Otros dos equipos, formados por dos obreros cada uno, han trabajado en la consolidación de lo que tuvimos que reconstruir urgentemente en 2015. Asesorados por D. Thierry Rabin, experto constructor francés que vive en Tanna, y por el hermano Anicet, hemos adaptado los edificios a las medidas de seguridad que se imponen para hacer frente a los ciclones y a los terremotos: afianzamiento de las vigas de madera, anclaje de las armaduras, contravientos, refuerzos del tejado… Este trabajo ya se ha llevado a cabo en casi todos los edificios a lo largo del año. Durante estas vacaciones de verano de Navidad, tenemos que terminar los edificios de las clases en los que no habíamos podido actuar hasta ahora por la presencia en ellas de los alumnos. Este trabajo, Dios mediante, se terminará para antes del comienzo de curso en febrero de 2017.

 

Otros trabajos menos urgentes pero también necesarios nos quedan por hacer todavía: el sistema eléctrico y de iluminación hay que volverlo a instalar, la mayoría de los edificios hay que pintarlos (hasta el momento sólo se han podido pintar el internado de las chicas, el comedor y el edificio de informática, cocina y costura), el mobiliario de las clases y de los internados dañado por el ciclón ha de ser reparado y pintado, otros numerosos pequeños detalles quedan todavía por corregir. Pensamos que en el transcurso del primer trimestre de 2017 podremos terminarlo casi todo. Todo esto ha sido posible gracias a esa gran solidaridad y fraternidad entre todos.

 

Esta labor no ha sido fácil. Ha habido momentos duros, difíciles, de tensión, de fatiga… pero también momentos de alegría, de satisfacción y de felicidad por el trabajo realizado. ¿Quién estaba detrás de todo ello? ¿Quién nos daba la fuerza para no desanimarnos en esta gran empresa? La respuesta está bien clara para mí: ¡Dios estaba siempre ahí, a nuestro lado! El Emmanuel, Dios-con-nosotros, se ha encarnado en tantas personas que han hecho y siguen haciendo este milagro. Por ello, la Sagrada Familia, justo en el centro de nuestra tarjeta de Navidad, con el edificio de detrás reconstruido y en medio de los alumnos es el mejor símbolo de este año 2016 que se termina y de esta Navidad que celebramos hoy. Ella estará presente igualmente, sin ninguna duda, a lo largo del año 2017 que se abre ante nosotros. Lo deseo para todos.

 

Entrevista en español al Hno. José Antonio López García Nieto, filmada en España: https://www.youtube.com/watch?v=e71MxXsyuSE

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