Una experiencia alternativa del carisma: Amatongas, Mozambique/Kabwe, Zambia

Una parte del Programa de Liderazgo Coindre (CLP, por sus siglas en inglés) de los Estados Unidos se centra en un programa de tutoría en el que se reflexiona sobre la historia, las tradiciones y la espiritualidad de nuestro carisma, e investiga cuestiones prácticas relacionadas con la escuela desde esa perspectiva. Además del programa de tutoría, existe una serie de actividades adicionales, denominados “Experiencias esenciales”, en los cuales se involucran los participantes. Una de estas actividades es la “Experiencia alternativa del carisma” (ACE)[1].

En junio, ocho educadores de la Provincia de Estados Unidos abandonaron la comodidad de sus hogares y viajaron miles de kilómetros para experimentar el carisma en una región del mundo en la cual no solo abunda la pobreza sino, más aún, el amor, la esperanza, la fe y la hospitalidad.

Este viaje, organizado por Greg Rando, tenía como fin último presenciar de primera mano el trabajo de los Hermanos en Amatongas, Mozambique. El Hermano Chris Sweeney nos hizo un recorrido por la misión y la propiedad circundante el primer día. Desde el comienzo, el grupo fue testigo del rol central que cumple la escuela en esa comunidad. La gente de las aldeas no solo acude a la misión para comprar lo que necesita, sino que también confían los servicios ofrecidos por la misión para percibir un ingreso. En particular, hemos presenciado este aspecto de la misión de dos maneras. En primer lugar, la comunidad local vende productos, como por ejemplo maíz, a la misión, la cual a su vez lo muele y lo vende a otras personas de la comunidad, o lo utiliza para alimentar a los cerca de 140 residentes. En segundo lugar, los vecinos que son lo suficientemente afortunados de poseer vacas pueden vender la leche cruda a la misión. Esta examina la leche, la almacena y la vende regularmente a la cooperativa local, que la pasteuriza y vende al público general.

Mientras estuvimos en Amatongas, pudimos trabajar en dos proyectos especiales. Primero, construimos una nueva cerca de alambre de púas alrededor de un apacentadero. Este proyecto les proveyó a las vacas (regalo de la Escuela Brother Martin) un terreno amplio, cercado, en el cual pudieran caminar y pastar, a la vez que permite la rotación del suelo para que crezca el pasto que alimenta las vacas. Segundo, el Hermano Marcus nos pidió que mudáramos la biblioteca a un nuevo lugar en el campus. Ambos proyectos nos dieron la oportunidad de utilizar nuestra fuerza de trabajo y nuestro tiempo para ayudar a los Hermanos y mejorar, en última instancia, las vidas de los estudiantes de Amatongas. Además de estos proyectos, donamos U$S10.000 a la misión para que asista en trabajos y para hacerle frente a los crecientes precios de los alimentos. Este dinero, junto con generosas donaciones que ya fueron enviadas a la misión, fue recaudado por las comunidades de nuestras escuelas durante el ciclo lectivo pasado.

Una de las experiencias más sobresalientes y auténticas en Amatongas fue la cena grupal en la casa de un aldeano local. El encargado del almacén de la misión organizó para nosotros una cena por el Día de la Independencia de Mozambique en casa de su madre. Luego de una deliciosa comida casera, brindamos y compartimos momentos de risas con nuestros amables anfitriones.

Luego de nuestra estadía en Mozambique, viajamos a Zambia para visitar la Escuela Robert Shitima y a los Hermanos que residen en Lusaka y Kabwe. El Hermano Augustine, Provincial de ESA, nos invitó a su casa en Lusaka y luego nos llevó a visitar a los novicios y hermanos en la residencia de los Hermanos al otro lado del pueblo. Fue emocionante ver a tantos jóvenes en la residencia que estaban decidiendo si ser novicios o unirse a los hermanos. Fue asimismo agradable encontrarnos con al menos dos de los novicios recientemente graduados de la misión de Amatongas. ¡Abundaba el optimismo en Lusaka al ver que los Hermanos veían la posibilidad de comenzar el próximo año con diecisiete novicios!

En Kabwe, nos encontramos con el rector de la Escuela Robert Shitima. Luego de un recorrido por el campus, nos comentó acerca de las necesidades materiales de la escuela, por lo cual viajamos al pueblo para intentar satisfacer la mayor parte de las necesidades. Pudimos comprar materiales para los laboratorios de química y física, implementos de oficina y equipamiento de costura y de recreación, entre otras cosas. Además de lo que compramos, hicimos una donación en nombre de muestra comunidades educativas.

Nuestra estadía en África fue repleta de experiencias positivas. Por momentos, fue un desafío ver las condiciones en las cuales viven algunas personas. Fue difícil comprender que no hubiera agua potable, cloacas, calefacción, aire acondicionado, ni siquiera una estructura organizada de comunicación entre las aldeas y provincias. Sin embargo, rápidamente comprendimos que, a pesar de estas carencias, la vida tanto de los Hermanos como de sus estudiantes nunca dejó de avanzar. Una fe fuerte y un sentido de comunidad ferviente los motivaba a trabajar duro, a orar y a darnos la bienvenida con los brazos abiertos. La celebración de la eucaristía con estas personas era justamente eso: una CELEBRACIÓN. La sonrisa de un chico en la calle era genuina; el agradecimiento expresado por un joven a través de un abrazo era sentido… Nuestros ojos y corazones se abrieron de una forma que no hubiéramos imaginado. La misión de los Hermanos y del carisma del Padre Coindre están bien vivos en el continente africano.

Participantes (de izquierda a derecha): Jared Cavalier (Catholic High), Ryan Lechner (St. Joseph), Kelly Wild (Brother Martin), Jeremy Clark (St. Stanislaus), Hermano Augustine (ESA Provincial), Brian Jenkins (St. Joseph), Kieren Aucoin (Brother Martin) y Brian Hightower (Catholic High). No está en la fotografía Greg Rando (Brother Martin).

Trabajando la instalación de una cerca de alambre de púas para expandir el pastizal para el ganado.

Encuentro en Kabwe con el Hermano George Poirier (izquierda) y el Hermano Simplicio Mpondi (el segundo desde la derecha), y el rector laico de la escuela.

 

 

 

[1] Agradecemos a Brian Hightower, uno de los participantes de este año, por el relato de su experiencia.

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