¿Qué fue el “Piadoso Socorro”? (3a Parte)

El Padre Coindre funda su providencia para chicos en 1817. Su intención era recoger a los niños que llenaban los hospitales y las cárceles de Lyon, y que afrontaban una vida destinada a la precariedad y a la delincuencia. La primera sede de la providencia fue una de las celdas de la Cartuja. Al cabo de poco tiempo, viendo que el número de niños aumentaba rápidamente, se buscó otro lugar más amplio donde colocar los dos telares que ya se habían comprado e instalar otros nuevos. No se permaneció mucho tiempo en este nuevo local. En 1820 André Coindre se pone de acuerdo con su padre para comprar una propiedad, muy cerca de la Cartuja, que iba a servir de finca familiar y de sede definitiva de la providencia del Piadoso Socorro.

 

Creemos que no se ha destacado como es debido el aspecto innovador del proyecto del Padre Coindre en el Piadoso Socorro (Pieux Secours). Las providencias para niñas experimentan un gran apogeo en la región de Lyon a partir de 1820, de tal manera que en 1840 había, solamente en la ciudad de Lyon, 40 providencias donde se atendía a unas 2.000 alumnas. Los principios de estas providencias eran por lo general muy humildes pero en la mayor parte de los casos experimentaban una rapidísima expansión. La providencia de las Hermanas de Jesús María en Fourvière, fundada por el Padre Coindre y Claudine Thevenet, tenía en 1821, 23 niñas que trabajaban en los diez telares instalados. Cuatro años más tarde, las hermanas habían construido un nuevo edificio para albergar a 90 niñas y 33 telares.

 

Los religiosos y sacerdotes que había creado las providencias para chicas no habían mostrado el mismo entusiasmo con las providencias para varones. El 1848 sólo había en Francia siete providencias masculinas, todas situadas en la diócesis de Lyon. Y la primera de todas ellas fue la del Padre Coindre, fundada como hemos visto en 1817 en las instalaciones de la Cartuja de Lyon. La educación de los varones era mucho más complicada. De todos es conocido que el en prospecto de Piadoso Socorro se dice que no se encuentran establecimientos que los admitan, ni siquiera a cambio de mucho dinero.

El conocido caso Lespinasse revela las dificultades a las que se tenían que enfrentar las providencias masculinas. Lespinasse era un joven que había entrado en el Piadoso Socorro a pesar de que sus informes eran absolutamente desfavorables. Era algo mayor que el resto de sus compañeros. Como tenía cierto dominio en el manejo de los telares, el Hno. Borgia le había encomendado algún puesto de responsabilidad sobre sus compañeros. Sabemos que un día se escapó por la noche e hizo alguna fechoría. No conocemos los detalles del delito. Como el joven se encontraba en libertad condicional la responsabilidad no sólo era personal sino que también podía recaer sobre la institución. El Padre Coindre envía al Hno. Borgia una carta recomendándole los pasos que tiene que dar para hacer frente a una situación tan delicada. Esta carta fue utilizada por el Hno. Bernard Couvillon, Superior General de 1994 a 2006, para establecer el proceso pedagógico al que llamó El camino de la Confianza.

 

La educación de los muchachos adolescentes no sólo comportaba más problemas disciplinarios. Las dificultades se extendían también al trato con las familias. Muchos padres, viendo que la situación de sus hijos mejoraba rápidamente en la providencia, querían sacarlos antes de tiempo, antes que se cumpliera el plazo para el que se habían comprometido con la dirección. Un muchacho bien formado y que ya podía trabajar era una fuente suplementaria de ingresos a las magras economías de las familias. El problema ya lo adelanta el Padre Coindre en el prospecto de 1818: “Las mismas causas producen los mismos efectos”, y en cuanto los muchachos regresaban a los ambientes de dónde habían salido, volvían rápidamente al mismo estilo de vida que les había llevado a la providencia.

 

Las providencias tampoco eran el lugar adecuado para el surgimiento de nuevas vocaciones con las que asegurar el futuro de las congregaciones recién fundadas. Desconozco el número de Hermanos del Sagrado Corazón que fueron previamente alumnos de las providencias, pero creo que debieron ser muy pocos, si es que hubo alguno. Las providencias de niñas, en cambio, dieron origen a varias congregaciones religiosas. La providencia Rollet fue la cuna de las religiosas de San Francisco de Asís (1813). La humilde finca de Pierres-Plantées, como hemos visto, vio el nacimiento de nuestras hermanas de Jesús-María (1818). La casa Descombes fue el origen de las religiosas de la Sagrada Familia de Lyon (1825).

 

En este aspecto, los Hermanos del Sagrado Corazón fuimos la primera congregación religiosa que surgió en una providencia. Habrá que esperar hasta 1835 para asistir al nacimiento de los Hermanos de San José, que fueron los fieles colaboradores del abbé Rey en la providencia que este último había creado en Oullins.

El Padre Coindre fue pues el precursor de una misión absolutamente innovadora en la iglesia de su tiempo. Se dio cuenta de una situación de pobreza personal y comunitaria y se embarcó en un proyecto que parecía imposible: una providencia para jóvenes, muchos de ellos delincuentes. Algunos, como el vicario Bochard, le pidieron que se olvidara de la caridad y se dedicara en cuerpo y alma a la predicación y a las misiones. Él, en cambio, consideró que ese era el camino de Dios. Los Hermanos del Sagrado Corazón seguimos queriendo seguir sus huellas.

 

  1. Javier Marquínez
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