El 36° Capítulo General: Una experiencia de Instituto

(Capítulo General 2018 , crónica de la primera semana)

Nunca antes había participado en un Capítulo General. La Regla de Vida lo define como “una asamblea regularmente constituida que trata los asuntos relativos al gobierno, a la vida y a la obra de los hermanos de todo el instituto”, del que es su “primera autoridad” (RdV  275). Es convocado de manera ordinaria por el Superior General en consejo cada seis años (RdV 277) y del mismo participan miembros “de derecho” (básicamente los miembros de la Administración General y los Superiores de Provincias y Delegaciones) y “de elección”, votados por todos los Hermanos en las diferentes partes del mundo (RdV 278).

Al poco de llegar a Roma recibí un whatsapp proveniente de un Hermano de mi Provincia: “Feliz experiencia de instituto”, decía. Y ciertamente el Capítulo General, más allá de sus aspectos jurídicos es eso: una feliz experiencia de nuestra familia religiosa. Tras haber transcurrido la primera semana (es decir un cuarto del Capítulo) creo que lo más enriquecedor ha sido la posibilidad de conocer a Hermanos de todo el mundo, que hablan diferentes lenguas y tienen diferentes culturas, y poder escucharlos hablar de sus vidas, alegrías y problemas en un clima de gran fraternidad y sinceridad. A fin de cuentas no somos más que un grupo de hombres “encontrados por Dios” y consagrados por Él, intentando buscar juntos los mejores caminos para vivir a su lado y como Él quiere.

El domingo 29 de abril tuvimos nuestra primera oportunidad de interactuar todos juntos, pues el Consejo General dispuso un momento de encuentro muy sencillo, en el que nos presentamos y compartimos los textos de la Palabra de Dios que más nos inspiran. Allí muchos nos vimos las caras por primera vez (o segunda), nos sonreímos como muestra de reconocimiento (aunque aún no sabíamos los respectivos nombres) y comenzamos a  comunicarnos en ese lenguaje especial del Capítulo, que es mezcla de francés, inglés y español, con algunas gotas de portugués e italiano… pero que al final nos permite entendernos a todos.

El lunes 30 de abril lo dedicamos a dar inicio al Capítulo General y a cumplir con todas las formalidades, absolutamente necesarias para que todo lo que se haga tenga validez. Los demás días estuvieron centrados, con la guía del Hno. Serge Toupin, en el primero de los cuatro temas principales: Una vida religiosa interpelante.

 

Dos elementos caben destacar. El primero fue el día de retiro para profundizar en el tema (martes 1º de mayo), en el que nos acompañó con gran acierto el Hermano Menesiano Josu Olabarrieta. Su presencia nos ayudó también a tomar conciencia de la dimensión eclesial de nuestra reunión y a sentirnos acompañados en nuestras búsquedas por otros hermanos en la fe y en la vocación. El segundo elemento significativo fue el gran apoyo en el trabajo previo realizado en cada Provincia y Delegación, y sintetizado luego en las cuatro Asambleas Precapitulares, organizadas por cercanía lingüística y/o cultural.

El trabajo se desarrolló tanto en pequeños subgrupos lingüísticos como en asamblea plenaria. En todo momento ha sido patente el deseo de los Hermanos de participar y aportar lo mejor de sí. Todos los momentos destinados a compartir ideas han estado marcados por la sinceridad y el respeto fraterno.

A lo largo de la semana comenzaron también las presentaciones de las diferentes “entidades” del Instituto. Tuvimos la oportunidad de escuchar las presentaciones de la Provincia de África del Oeste (Burkina Faso, Costa de Marfil, Mali y Togo), de la Provincia de América Austral (Argentina y Uruguay), de la Provincia de Canadá y de la obra misionera en Mozambique, que depende directamente del Consejo General.

Las realidades son muy distintas a nivel de contexto social, cultural, económico, eclesial o vocacional. También hay una gran diversidad y riqueza en las obras al servicio de los niños y jóvenes: desde colegios tradicionales hasta escuelas para chicos discapacitados, hogares universitarios, campamentos, centros de ayuda a los adictos, etc. Sin embargo, por detrás de esa gran diversidad se percibe con claridad que las motivaciones, las causas de preocupación y los sueños son los mismos en todos los Hermanos.

La última actividad en común de esta semana fue una “celebración de la vida”, en la que dimos gracias a Dios y oramos por todos los Hermanos de votos temporales de nuestro Instituto, así como por aquellos que realizaron su consagración perpetua desde el último Capítulo General de 2012 hasta hoy.

Ha pasado una semana y quedan tres más llenas de desafíos: Seguiremos tratando los demás temas principales propuestos (la formación, la presencia ante los jóvenes y el carisma compartido), elegiremos al nuevo Superior General y a sus cuatro Consejeros, revisaremos decisiones de Capítulos anteriores y, finalmente, intentaremos dar forma a todas las orientaciones en una o más ordenanzas para el próximo sexenio.

Que el Sagrado Corazón de Jesús, que llamó al Padre Andrés Coindre a iniciar esta gran familia carismática y al Venerable Hermano Policarpo a continuarla, nos ilumine para poder discernir los caminos que mejor nos conduzcan a Él y, con su amor, a los niños y jóvenes que más nos necesitan.

Hno. Emilio Rodrigo (Provincia de América Austral)

5 de mayo de 2018

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