¿Qué fue el “Piadoso Socorro”? (1a parte)

Cuando uno comienza a investigar un poco en el origen de los Hermanos del Sagrado Corazón, pronto se encuentra con la referencia ineludible de la “Providencia del Piadoso Socorro”. Vamos a intentar explicar qué era y cuál es su importancia para nosotros.

 

Las providencias son un invento típicamente francés. Las primeras providencias aparecieron a finales del siglo XVII y principios del siglo XVIII en los núcleos urbanos de Lyon y Saint Étienne. Su objetivo era atender a niños y niñas desfavorecidos, ofrecerles una educación e iniciarlos en el trabajo de los telares de seda. Desde el principio, las providencias fueron instituciones típicamente femeninas. Se trataba principalmente de apartar a las niñas y jóvenes del peligro del vagabundeo y la prostitución.

 

Hoy en día llamaríamos a estas instituciones “hogares de acogida” u “hogares de menores”, pero en aquella época se las denominó “providencias” debido a que la primera providencia de Lyon (que data de 1711) fue abierta en el llamado “Hospital de la Providencia”. La obra estaba a cargo de las  “damas piadosas de la Compañía de Santa Francisca” que alquilaron el mencionado hospital en la colina de Fourvière en Lyon y recogía niñas de 8 a 20 años.

 

Muchas providencias fueron fundadas por religiosas o pasaron a manos de estas para asegurar mejor la educación cristiana de las niñas.

 

La revolución francesa de 1789 y la expropiación de bienes de la Iglesia trajo consigo la

desaparición, no sólo de las providencias, sino también de todas las obras asistenciales

dirigidas por religiosos y sacerdotes. Pero las guerras no suelen ser la solución de los

problemas de la gente, y en este caso, tampoco. A partir de 1800 el problema de la prostitución a la que se veían obligadas muchas niñas y adolescentes no había hecho más

que acentuarse.

 

Por otra parte, la invención del telar Jacquard, en 1801, disparó la demanda de tejidos. Había muchos empresarios que estaban dispuestos a financiar la instalación de telares en los barrios populares de Lyon, particularmente en la Croix-Rousse (barrio de “la cruz rojiza” debido a una cruz allí erigida), zona de antiguos conventos con salas amplias y sobre todo altas, donde instalar los nuevos telares (ya que el telar Jacquard era más alto que telar tradicional). Los conventos de la Croix-Rousse, expropiados y abandonados durante la revolución, eran ideales para los nuevos talleres.

 

El reciente y próspero negocio requería mano de obra. Hombres, mujeres, niños y niñas eran necesarios para la tarea. Gran parte del trabajo de la elaboración de tejidos de seda había sido tradicionalmente realizada por niños y sobre todo niñas, en condiciones muy precarias.

 

De todas formas, seguía habiendo muchas niñas en las calles que se encontraban en situaciones de marginalidad y explotación. Aparecieron entonces diversas asociaciones

de buenos cristianos que sentían la necesidad de responder a esta emergencia social.

Estos cristianos laicos no estaban solos. Un grupo de sacerdotes que se había instalado

en la antigua Cartuja de Lyon constituía el principal fermento de la nueva evangelización que requería la sociedad francesa.

 

En 1818 había en Lyon siete providencias destinadas a niñas huérfanas. Dos de ellas

habían sido fundadas por un sacerdote de apenas 30 años: el padre André Coindre. No

había, sin embargo, ni en Lyon ni en toda la región, ninguna providencia para niños.

 

Andrés sintió el llamado a poner remedio a esa situación, y de ese modo fundó en 1818 una providencia dedicada a atender a los niños y jóvenes de Lyon. Dado que él era vicario en la Parroquia de San Bruno la primera ubicación fue una de las “celdas” del antiguo convento de los cartujos, contiguo a la parroquia (en realidad estas “celdas” de los cartujos eran más bien pequeñas casas). Su ubicación era ideal, pues se encontraba en pleno barrio textil de la Croix-Rousse.

 

Posteriormente, dado que el local quedaba pequeño, Andrés Coindre compró a medias con su padre un terreno cercano que ya tenía ciertas instalaciones. Trasladó allí su obra para varones y le dio el nombre de Providencia del “Piadoso Socorro” (o “Pío Socorro). Al fundar tres años más tarde a los Hermanos del Sagrado Corazón esta fue la primera obra que puso en sus manos.

 

En una próxima publicación seguiremos profundizando sobre el Piadoso Socorro, de cuya fundación se cumplen 200 años.

Recommended Posts

Dejar un comentario

Contacto

Not readable? Change text. captcha txt

Start typing and press Enter to search