EXPERIENCIAS DE VOLUNTARIADO EN PERÚ

Personas de corazón grande

Hoy, que tanto se habla de voluntariado, de justicia social, de personas que entregan su tiempo y vida por los demás, es una obligación dar a conocer a estas personas que han hecho realidad su sueño.

Si el protagonismo de todas las personas que han comprendido que “hacer voluntariado es querer cambiar el mundo y hacerlo”, estos jóvenes o no tan jóvenes, no lo son menos. ¡Cuántas manos, cuántos gestos, cuántas presencias, cuánta vida compartida en nuestra querida tierra peruana y codo a codo con nuestras comunidades de Perú!

Tras esta primera pincelada que bien se les puede definir con las palabras de Elizabeth Andrew: “Los voluntarios no necesariamente tienen el tiempo, sino que simplemente tienen corazón”. Por eso continuad y apostar por ser ‘personas de corazón grande’.  Algo es cierto, a este mundo lo cambian y lo hacen mejor las personas que, como ellos, dan un paso al frente, se involucran y se convierten en ciudadanos del mundo para mejorar “la casa común” como nos recuerda el Papa Francisco.

Ante estos gestos realizados, como bien dice el Andrés Coindre: “Nadie puede acusaros de haber rechazado a un pobre o haberle despreciado”. O estas otras del Hno. Policarpo: “Me gusta verte reír”. Y si nos guiamos por las fotos, lo habéis cumplido con creces.

A continuación compartimos los testimonios de tres pequeños grupos de laicos voluntarios que han destinado parte de su tiempo de vacaciones en España para colaborar con las obras Corazonistas en Perú. Gracias a todos por haber entregado un tiempo de vuestra vida en favor de los que menos tiene y haber manifestado, en ella, vuestro sentimiento corazonista.

  1. a) Fe y Alegría 32

Se cumplen 20 años desde mi primer viaje a Perú, por aquel entonces mi estancia fue en el Puericultorio. Salvo en el 2006 que pasé 15 días en la selva visitando el futuro proyecto de Lagunas. Las restantes 10 ocasiones que he venido a Perú fue para colaborar en el colegio de “Fe y Alegría 32” y convivir con los hermanos de la comunidad de Canto Grande. Este año está integrada por los hermanos: Alfonso Ortiz de Apodaca (director del colegio), Benedicto Pérez (superior de la comunidad) y Mariano Soria (encargado de Pastoral).

Llegábamos a la comunidad de Canto Grande a las 20:30 del día 30 de junio, y estaremos hasta el 30 de agosto, ¡apurando al máximo!

Por las mañanas Alba ayuda a las profesoras en los salones con los alumnos de primaria o incluso ejerce de profesora, sustituyendo a alguna de ellas por cualquier ausencia; mientras que yo, me dedico a tareas de administración con la subdirectora Cristina, preparar y repartir la rifa, rellenar registros de notas.

Por las tardes, me toca el papel de profesor de apoyo de matemáticas con alumnos de 1º, 2º y 3º de secundaria, horario completo, y mi sobrina ayuda al H. Benedicto en la biblioteca con las tareas de los alumnos de primaria.

Este año tuvimos el inconveniente de coincidir 10 días con una huelga de profesores, hemos estado pendientes de las noticias y negociaciones para que se solucionase y pudiéramos volver todos a las clases.

Hay cosas que cambian y han cambiado desde aquel 1997, el barrio con muchas más casas de ladrillo y de dos pisos; el colegio, con todo construido, la mejora de las pistas y las calles ahora asfaltadas, el transporte, que no el tráfico. Algunas caras nuevas, algunas tristes ausencias.

Pero hay otras que afortunadamente no cambian y hacen que te quedes enganchado a Perú, el cariño y la alegría de estos niños y jóvenes, el ambiente familiar que se respira en el colegio, los almuerzos de los domingos en el “Pueri”, y la acogida sincera de todos los hermanos.

Agradezco a los hermanos la oportunidad de haber podido venir con mi sobrina Alba, que a sus dieciséis años haya tenido esta experiencia, de seguro que recordará toda su vida.

Félix y Alba

  1. b) Puericultorio

Suena el despertador un 3 de Julio y de un salto nos despertamos. Una nueva aventura nos esperaba ese día. Aún nos quedaba horas de coche y otras tantas de vuelo hasta la ciudad de Lima, pero estábamos convencidas de que todo aquello merecería la pena. No nos equivocamos, y una vez ya en suelo español podemos confirmar nuestras sospechas.

Llevábamos varios meses planeando este viaje, imaginando lo que haríamos y nos encontraríamos, pero nada supera lo que vimos y vivimos allí. Te pueden explicar con todo detalle, enseñar fotos y vídeos de todo aquello, pero honestamente no te haces a la idea hasta que no vives lo que otros compañeros y en concreto nosotras vivimos esas semanas.

Allí nos esperaban con los brazos abiertos y nos acogieron de tal manera que eso sí que hizo superar nuestras expectativas. Nos sentimos en todo momento como parte de la familia, como dos más entre ellos y nos hicieron partícipes de todo lo que allí ocurría. Fue fácil sentirse como “en casa”. Lo que fue algo más complicado fueron nuestros primeros días en el Puericultorio.

Como bien hemos dicho antes, te pueden explicar pero no te haces a la idea de lo que estos chavales han vivido y sufrido a lo largo de su corta o no tan corta vida. Su comportamiento, sus reacciones o su actitud era tan diferente a lo que una está acostumbrada que al principio cuesta hacerse a ellos.

Pasaban los días y ellos se iban haciendo a nosotras y por tanto demandando más cariño y atención de nuestra parte. Cada día era diferente, situaciones distintas de las cuales íbamos aprendiendo día tras día.

Lo más impresionante para nosotras fue el hecho de verles felices, felices a pesar de todo lo que habían vivido, y eso es en gran parte a los hermanos, y decimos en gran parte porque la colaboración con otros miembros del Puericultorio hace que todo esto sea posible. Cada uno de ellos, y en este caso aunque sea por un pequeño pedacito, nosotras también, aportamos el granito de arena necesario para hacer de todo aquello la montaña de felicidad y cariño que esos niños necesitan.

Desde sus campeonatos de fútbol, baloncesto y hasta descubriendo nuevos deportes como el balonmano!, a su sala de computadora, la cual os podéis imaginar se volvían “locos” por usar, pasando por la salita que cada nivel tenía para poder jugar. Momentos que hacían que fácilmente pasaran las horas que no había escuela para ellos, los fines de semana o los festivos. Actividades que los hermanos organizaban, salidas culturales y de ocio y programas de algunos voluntarios que allí iban a ayudar. Todo ello unido hacía de ese lugar algo especial, con niños especiales conviviendo allí y personas más especiales todavía a su cargo.

Sería imposible describir todo lo que sentimos en esas semanas que pasamos en pocas líneas, pero lo que está claro que esta experiencia no la cambiamos por nada del mundo. Por dura en momentos que fuera, la recompensa que obtuvimos fue absolutamente mayor. La risa de los más pequeños, la demanda de ayuda de los medianos o la sonrisa tímida de los mayores serán imposibles de olvidar. Por todo esto, gracias a los que lo hicieron posible.

Sabemos que hay cariño que no se puede reemplazar pero sí sumar, y esperamos que el nuestro haya sumado al que cada día allí les dan.

Carolina y Marina

  1. c) Lagunas      

Después de unas semanas tras nuestro regreso, hemos tenido tiempo parar reposar lo vivido. Comenzar diciendo que ha sido una experiencia intensa y enriquecedora y que, si bien es cierto que el mayor beneficio y reporte ha sido en nosotros mismos, también esperamos haber marcado una diferencia y seguir marcándola en el futuro.

En todas las obras de Perú que visitamos y en las que tuvimos la suerte de pasar más tiempo hemos sido muy bien acogidos y hemos aprendido de ellas. Sin embargo, por el tiempo que pasamos allí y las vivencias que tuvimos, Lagunas ocupa un lugar especial. Se convirtió en un hogar y así lo seguirá siendo.

El viaje hasta allí fue largo y vivido con impaciencia por los nervios del comienzo, aunque a cada uno de nosotros se nos hizo rápido por la misma razón. Las inconveniencias del viaje y los desplazamientos propios de la selva se viven como una aventura. Una vez allí, la adaptación fue buena, tanto al Internado, como al Colegio, Casa, Comunidad, al Pueblo y al ritmo de vida (a esto último no sin esfuerzo).

La acogida por parte de Fernando, Julio y Carolina, representantes de Comunidad Laica Corazonista en la obra de Lagunas fue ejemplar y su actividad con nosotros, sobresaliente. Creemos que la clave de haber estado tan cómodos en la pequeña localidad loretana es la combinación de guía y consejo con la libertad para tomar nuestro propio camino que nos proporcionaron, pero no dejando en ningún momento de proponernos actividades y ponernos metas.

Pronto nos incorporamos a la vida del Internado y el Colegio, donde cada uno tenía su papel determinado. En mi caso personal tuve también la oportunidad de colaborar con el Centro de Salud de Lagunas y el Tecnológico de Enfermería gracias a uno de los doctores recientemente llegados a la región. En general estamos muy satisfechos con nuestras funciones, siendo conscientes de que lo importante era la convivencia con los chicos y chicas del Internado y con los habitantes de Lagunas. Seguimos con ganas de continuar colaborando con la obra y con la Fundación.

Respecto al tema de la convivencia con los internos, al comienzo eran tímidos y cerrados, carácter propio de la selva, pero poco a poco se fueron abriendo y nos aceptaron como a cualquier “profe” o “hermano” más. EL tiempo vivido con ellos es lo mejor de esta experiencia.

Cabe destacar el desarrollo de la huelga durante nuestra estancia en Lagunas. A mí me tocó vivirla más tiempo. Supuso un reto para el Internado y el Colegio, teniendo que adaptar su actividad a la presencia de alumnos y al “permiso” o no para continuar su actividad, lo que al final derivó en tener que recuperar clases en las fiestas escolares. Debido a la huelga al principio hubo menos internos, pero también permitió un contacto y familiarización más estrechos con ellos.

A modo de conclusión, nos gustaría seguir implicados con él en el futuro (tenemos ya ideas rondando) y abrirlo en nuestras respectivas ciudades para así dar una continuidad de voluntarios que no dejaran de aportar y pusieran al proyecto y a Lagunas en el mapa Corazonistas en todos los colegios de España.

Iñigo, Marta y Víctor

 

NOTA:

 

  • Fe y Alegría 32: Los colegios de Fe y Alegría son una red de colegios gratuitos donde se combina el esfuerzo de la comunidad local (que consigue el terreno), el Estado (que se compromete con el pago de los sueldos de los docentes), la misma institución Fe y alegría (organización de origen jesuita que construye el edificio) y una comunidad religiosa que lo gestiona (en este caso los Hermanos del Sagrado Corazón). El Fe y Alegría 32 se ubica en la zona de Canto Grande, a las afueras de Lima.

 

  • Puericultorio “Pérez Aranibar”: Es una institución pública de Perú ubicada en Lima. Se encarga de atender a los niños y niñas que por diferentes motivos no pueden estar con sus familiares. Los Hermanos del Sagrado Corazón colaboran junto a los funcionarios públicos en la atención de la sección de niños.

 

  • Colegio Goretti de Lagunas: En la zona selvática del Alto Amazonas la Comunidad Laica Corazonista (CLC) de España asumió la conducción de una obra educativa, siguiendo el espíritu del Padre Andrés Coindre y del Hno. Policarpo. Desde su llegada han dado un gran impulso a la obra.
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